Somos pide la dimisión del alcalde de Ribadumia y Oubiña denuncia amenazas tras la polémica fiesta

Castro (a la izquierda) y Oubiña (a la derecha), antiguos socios en el tripartito, mantienen ahora un enfrentamiento político abierto
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Somos Ribadumia pidió ayer a través de un comunicado la dimisión “inmediata” del alcalde, David Castro, al considerar que la fiesta nocturna del viernes al sábado en el domicilio en el que reside el regidor habría excedido los límites que marcan las restricciones covid. Además, el portavoz del grupo opositor, Enrique Oubiña, formalizó ayer denuncia en el cuartel, señalando haber sido objeto de amenazas por alguna de las personas presentes en la fiesta, una vez que estas se retiraban tras la irrupción de la Guardia Civil. Se da la circunstancia de que Oubiña es vecino de la propiedad donde se produjo la velada de la polémica. Al parecer, tras la aparición y posterior marcha de la patrulla, los ánimos llegaron a caldearse. Como se desconoce quién alertó a los agentes, pudo haber quien pensó en el concejal opositor levantando el teléfono, de modo que algunas personas que abandonaban la propiedad habrían lanzado palabras gruesas, posibles amenazas hacia su domicilio. En un vídeo que se viralizó este fin de semana en Ribadumia se oyen expresiones de este tipo en plena noche, aunque la persona objeto de las supuestas amenazas está fuera de cuadro. Oubiña insiste en que fueron proferidas hacia él. En otro clip se escuchan cánticos que salen de una propiedad, también de noche. 


Existen al menos dos vídeos: Uno donde se oyen cánticos y, en otro, unas amenazas



Somos exige que Castro “debe dar a cara e convocar de urxencia un Pleno para dar todas as explicacións pertinentes”.



Sin infracción a la vista


La Guardia Civil actuó esa madrugada en la celebración, alertada por algún vecino, pero los agentes no llegaron a cursar denuncia alguna, limitándose a “invitar” a los presentes a retirarse, a lo que estos accedieron colaborando en todo momento, según confirmaron fuentes del Instituto Armado.

Las mismas fuentes oficiales explicaban que recibieron un aviso a la una de la mañana de una fiesta en la propiedad, con cánticos y bullicio. Al llegar los agentes allí contaron diez asistentes. Desde la Guardia Civil señalan que la fiesta estaba en el “límite” de lo permitido, ya que recuerdan que es posible la reunión de diez personas en el exterior de una vivienda hasta la una de la madrugada y, desde esa hora, la de dos familias, sin horario. Al estar en el límite y prestar plena colaboración a requerimiento de la patrulla, no se apreció infracción y, por tanto, no se llegó a tramitar ningún tipo de denuncia ni sanción.



Reclaman la falta de sanción


No obstante, en Somos aseguran que en la fiesta había más personas, una “algarabía” con “varias nenas e nenos correndo pola horta da vivenda de David Castro e cun grupo numeroso de xente cantando no alpendre a pleno pulmón”. Al menos en algún momento de la noche afirman que allí “había máis de dez persoas, incluído o alcalde e varias persoas do equipo de goberno e da dirección e entorno de IR”. “Ademais había un grupo de persoas, que eran os que estaban dando o concerto, porque aquilo era un concerto, dun xeito claramente profesional, ou cando menos con moita práctica. Esa tarde tivo lugar un certame de cantos de taberna en Barrantes”, señalan.


Algunos de los que abandonaban la velada cargaron contra el edil opositor, vecino del alcalde



Es más, Oubiña sostenía ayer que no solo él fue testigo, sino que lo habrían sido todos los vecinos del entorno. Por ello, porque el grupo opositor sí cree que allí se pudieron haber cometido infracciones, además de pedir el cese al regidor han decidido plantear una reclamación ante la Delegación del Gobierno, convencidos de que se habrían excedido aforos e horarios permitidos”. Oubiña defiende igualmente que la dimisión del alcalde debe producirse por una cuestión de “exemplaridade” como cargo público. Cree que la fiesta de la discordia es algo “inadmisible”, más “coa que esta caendo, co que están sufrindo os nosos comerciantes e hostaleiros” y con la contención vecinal en la celebración de la Festa do Tinto.

Por contra, el alcalde, David Castro, preguntado sobre el particular este fin de semana, dijo tener “a conciencia moi tranquila” y defendió que la velada cumplió en todo momento con los límites marcados por las autoridades, apreciando un posible interés político detrás de la controversia. “Non foi nada e eu son moi escrupuloso co cumprimento das normas”, subrayó.



Denuncia por amenazas


Oubiña relataba ayer el contenido de su denuncia por supuestas amenazas. Según él, tras la invitación de los agentes para concluir la celebración, las personas comenzaron a marcharse y la patrulla hizo lo propio. Afirma que al poco “escoitei que dende a rúa dúas persoas me chamaban a gritos, mentando para reforzar a súa mensaxe a miña nai, e reclamando que baixara xunto deles. Como unha das voces me soou coñecida, saín ao balcón e efectivamente había dous homes, un deles irmán dunha das concelleiras de IR, que durante un anaco se dedicaron a insultarme e ameazarme de variadas maneiras, a gritos e dende o medio da estrada”. 

Somos pide la dimisión del alcalde de Ribadumia y Oubiña denuncia amenazas tras la polémica fiesta