O Chiclé a prisión, chacha para todo y Fraga sin estatua


El bienio 2017-2018 estuvo marcado por la detención e ingreso en prisión de José Enrique Abuín, O Chiclé, por el asesinato de Diana Quer, la condena a prisión permanente revisable de David Oubel, el parricida de Moraña, o por el naufragio del Sin Querer Dos, que se llevó la vida de tres marineros y la desaparición de otro. Pero sucedieron muchas cosas más como la detención de Sito Miñanco acusado de narcotráfico y que le llevaría de nuevo a prisión no sin pasar antes por la Audiencia de Pontevedra para responder en un juicio por blanqueo de capitales. También volvieron a los calabozos otros históricos del tráfico de drogas como los charlines, donde no se pudieron cruzar con Laureano Oubiña, que salía de la cárcel tras cumplir su condena. Sin embargo, volvió a los juzgados por unas declaraciones de Carmen Avendaño a quien pedía una indemnización por unas declaraciones de una de las más significadas madres de la droga en el momento en el que el narcotraficante estaba en pleno apogeo en su actividad. Angustia se vivió entre los pasajeros de un catamarán de O Grove que se incendió al poco tiempo de zarpar. Las llamas se propagaron tan rápido que apenas tuvieron tiempo de escapar y muchos de ellos se lanzaron al mar para evitar morir abrasados. Los marineros que se encontraban en la zona también colaboraron en las labores de rescate y junto a los servicios de emergencias evitaron lo que pudo ser una auténtica tragedia. El suceso se saldó finalmente con 48 personas heridas, cinco de ellas graves.

Llamativo fue el pulso que mantuvo el Concello de Vilagarcía contra los gestores de un circo que se instaló en la ciudad y que incluía espectáculos con animales. El Pleno había votado en contra de este tipo de atracciones en las que se explotaran a los animales y por esa razón en Ravella le negaron la autorización. La lucha burocrática con la ley autonómica y la local encima de la mesa derivó en un conflicto que acabó con el corte de luz y de agua por parte del Concello, medida que finalmente hizo desistir al circo de quedarse en Vilagarcía.

Otro pulso con Ravella de protagonista fue el de la Festa da Ameixa, que quería que se celebrase una verbena en la playa y el Concello no le daba permiso aludiendo a los graves perjuicios que el paso de los camiones y las miles de personas que se preveían en la zona causarían al medio, imponiéndose al final este argumento.

Si de polémicas hablamos no se puede dejar atrás la que se mantuvo durante semanas en Cambados con motivo de la instalación de una estatua con la figura de Manuel Fraga sosteniendo una copa en la mano y ofreciendo un brindis en su condición de Gran Mestre do Albariño. La propuesta ya tuvo algún rechazo social que se vio reflejado en diversos ataques con pintura al monumento, que finalmente fue retirado por el cuatripartito.

Y precisamente fue el cuatripartito quien remató las gestiones para que Cambados fuese elegida Ciudad Europea del Vino, una condición que estaba reservada a las grandes capitales vitivinícolas, de las que la villa albariñense ya forma parte. Y no solo eso, sino que la fiesta por excelencia, la del Albariño, fue declarada de interés internacional.

Y no puede quedar sin mencionar la solidaridad del actor Antonio Resines con Galiciame, de quien es padrino, para darle visibilidad y unir sus fuerzas en la búsqueda de un tratamiento efectivo.


El pulso entre Ravella y la Festa da Ameixa por una verbena en la playa marcó el verano, así como el corte de luz y agua a un circo con animales



La arena política estuvo movida en este bienio. Ciertamente, suele ser un filón de noticias porque los políticos no paran de sorprender a la sociedad. Uno de los casos más sonados fue el cambio de alcalde en Sanxenxo a mitad de mandato. Telmo Martín, del PP, accedió al sillón presidencial después de que se lo cediese Gonzalo Pita, de SAL, que pasaría de ser regidor a teniente de alcalde. De este modo, Sanxenxo pasó de tener un cuatripartito para evitar el PP gobernase a un tripartito a los pocos meses tras la marcha de Roberto Agís, de Pode, y más tarde a un bipartito entre liberales y populares.

Mientras Alfonso Gallego se hacía con las riendas del PP en Vilagarcía para tratar de impulsar el partido y disputar la Alcaldía al socialista Alberto Varela, el también popular Gonzalo Durán, primer edil de Vilanova, rompía todos los moldes al llamar “chacha para todo” de Abel Caballero a Carmela Silva en su afán, según explicó, de expresar su crítica política por las inversiones que perdía su localidad. Esta afirmación desató toda una ola de reproches y exigencias de rectificación que nunca llegaron y que motivaron la denuncia de la presidenta de la Diputación. Quienes sí se fueron de su partido, en esta ocasión expulsados por la dirección, fueron Miguel Alves, concejal en Vilagarcía, y Ramón Bueno, un histórico de la formación.

Este fue el bienio en el que los vilagarcianos vieron, después de mucho tiempo con unas vías inutilizadas, como una locomotora llegaba al puerto y la inauguración de una ruta de mercancías que conllevaría retenciones de tráfico. Y a los coches se cerró la Rúa Castelao de O Grove, que estrenaba peatonalización, mientras en Sanxenxo se abría la avenida Luis Rocafort, después de diferentes desencuentros sobre su diseño y seguridad vial. De diseño fue la renovada Praza de Galicia de Vilagarcía, imagen de la ciudad pensada para los peatones, pese a que hubo que poner plantas en los bordes del agua por las caídas de varios vecinos.

O Chiclé a prisión, chacha para todo y Fraga sin estatua

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