Los okupas regresan a chabolas de la lonja vieja de Ribeira tres semanas después de su desalojo

Los okupas han regresado a alguno de los departamentos de la antigua lonja | Chechu
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No acaban de cumplirse todavía tres semanas desde que efectivos de la Policía Portuaria, con el apoyo de una unidad de la Policía Autonómica, procedieron al desalojo pacífico de los okupas que se habían apoderado de algunas de las chabolas para usuarios en la antigua lonja de Ribeira, y algunos de ellos ya han regresado, aunque en esta ocasión lo hacen en locales distintos del mismo inmueble. Un comprador de pescados que aún mantiene la concesión de un par de departamentos ha comprobado esta semana al acceder a los mismos que había colchones, almohadas y mantas, entre otros enseres. Ello le hizo sospechar que unos okupas habían tomado ese espacio, como ya habían hecho con anterioridad en otros de los que fueron expulsados sin que opusieran resistencia alguna.


Usuarios de otros de los departamentos de la antigua rula ribeirense indicaron que pudieron comprobar que, al menos, dos individuos accedieron al interior de uno de los locales, que por el momento solamente usan para pernoctar. Indicaron que uno de ellos ya se había metido en otra de esas chabolas y del que fue desalojado recientemente, mientras que el otro es un viejo conocido al que también vieron entrar con anterioridad en esos locales. El comprador de pescados que tiene la concesión del departamento ahora okupado indicó que mientras no se adjudiquen de nuevo a sus nuevos concesionarios, seguirá repitiéndose esa situación. Pero, sobre todo, demandó que lo que tiene que agilizarse por parte de Portos de Galicia es la concesión del espacio central de la vieja lonja al colectivo de los rederos, para quienes parecía estar destinada esa amplia superficie. Esperan que no se demoren demasiado esos trámites y que las autoridades intervengan a la mayor celeridad posible para desalojar a esos nuevos inquilinos de la chabola que tiene adjudicada. 

Los okupas regresan a chabolas de la lonja vieja de Ribeira tres semanas después de su desalojo