Un sol de “justicia” para arrojar luz sobre todos los sueños que ganaron la batalla a las armas

Borja Hervés lee los nombres de los fusilados enterrados en la fosa común del Cementerio | mónica ferreirós

Un duro combate contra el “olvido que seremos” emprendió desde hace tiempo Iniciativa Cidadá pola Memoria Histórica, guardiana de historias como la de “Luisiño”. Luis Fernández Génova tenía 18 años cuando fue vilmente asesinado a las puertas del cementerio. Su pecado, la admiración que sentía por su tío comunista y frecuentar el Centro Republicano porque, recordaron sus primas muchos años después, “iba a ver a las niñas”. Un juego inocente que acabó de la peor manera posible. Su historia la recordó Margarita Teijeiro a los pies de la tumba de Josefa Génova, la madre de “Luisito”, que murió pocos años después, enferma de pena desde el asesinato de su hijo.


A Ramón Daponte lo mataron en la propia cocina de su casa, delante de sus hijas. No estaba significado políticamente, pero era de izquierdas y le cogió el gusto a levantar el puño cada vez que pasaba por delante del Cuartel. Aquella irreverencia multiplicó el horror de una muerte como, todas, innecesaria. Fueron solo dos de las historias que se contaron en el roteiro por el Cementerio que Iniciativa llevó a cabo antes de descubrir el cuarto panel, colocado precisamente en la entrada del camposanto. También hubo visita a las tumbas del juez Pando y de Laureano Gómez- Paratcha, que siguen esperando por la comprometida calle en Vilagarcía. Además, los asistentes, entre los que estaban las diputadas autonómicas Montse Prado (BNG) y Paloma Castro (PSOE) y el diputado en el Congreso de Galicia en Común, Antón Gómez- Reino, así como representantes locales de la izquierda, conocieron la apasionante historia de Charles Lessner, cuyo padre era muy amigo de Karl Marx y que llega a Vilagarcía como ingeniero de Minas para acabar casándose con la hija de los dueños de una fonda en la que hace parada.


Contra el negacionismo

La placa inaugurada ayer rinde homenaje y recoge, con una memoria oral al estilo puro en la que las expresiones literales no se modifican, la historia de los 19 nombres que yacen en la fosa común del Cementerio. Los leyó Borja Hervés, el miembro más joven de Iniciativa: Eduardo Ferreirós, Inocencio Lamas, Amador Gómez Agustiño, Luis Iglesias, José Ramón Roo, Luis Aragunde Alfonsín, Manuel Díaz Hermo, Luis Castro Lojo, Luis Vilas Barreiro, Matías Bouzada, Miguel Fuentes, Joaquín Ramos Patiño, Pilar Fernández Seijo, Manuel Limeres, Antonio Sayanes, Rodrigo Berruete, Urbano Tarrío, Josefa Barreiro y Avelino Fuentes. Este último era el fundador de la Cofradía de Arousa. Su bisnieto es el actual alcalde. Carlos Iglesias hizo un recorrido por la figura de un hombre que regresó de la aventura americana tras el crak del 29 y que, como muchos, nunca creyó en la fatal venganza.


Iglesias cerró un turno de intervenciones en el que Javier Frieiro, otro de los representantes del futuro de Iniciativa, hizo un repaso por alguna de las frases negacionistas de la masacre pronunciadas por conocidos periodistas y políticos de la derecha. “As feridas non pecharán mentras unha lei de Amnistía iguale a vítimas e verdugos”, recalcó Frieiro”


Asociaciones memorialistas de otras localidades e Iniciativa Galega estuvieron presentes en un acto en el que, recordó Xosé Castro Ratón, el turno final estaba reservado para el alcalde, que no hizo acto de presencia. La lucha contra el olvido sigue su curso, dependiente solo del compromiso colectivo y de la voluntad social. “A semente somos nós”, dijo Ratón. “Vilagarcía é hoxe máis democrática, pese a algúns”, sentenció Borja Hervés.

Un sol de “justicia” para arrojar luz sobre todos los sueños que ganaron la batalla a las armas

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