La odisea de aparcar en el centro de Ribeira se agrava

La grúa municipal retiró 9 vehículos del parking disuasorio de Abesadas | Chechu Río
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Encontrar un lugar donde aparcar en el caso urbano de Ribeira suele ser una odisea, especialmente en las horas punta, donde escasean las plazas libres, si se exceptúan los parkings subterráneos. Pero hay jornadas en las que se juntan los astros y algunas decisiones que provocan que el problema se agrave. Desde hace una semana se cuenta con 25 plazas menos para estacionar tras la supresión de las mismas en la Avenida do Malecón, a la altura de la Praza Heroínas de Sálvora y el mercado municipal, debido a que toda esa superficie se habilitó provisionalmente como apeadero de autobuses mientras enfrente se ejecutan los trabajos para la instalación de la pérgola en el lugar donde se ubicará definitivamente la estación de autobuses. A ello se unió ayer el cierre temporal del parking disuasorio de Abesadas para realizar labores de desbroce por parte de operarios municipales, así como a la aplicación de gravilla en su superficie para eliminar los numerosos baches que presenta ese recinto de tierra.

Esas circunstancias provocaron que ayer se registrase un tráfico mayor de lo habitual por las calles interiores del barrio residencial de Abesadas, pues los conductores dieron vueltas y más vueltas en busca del cotizado espacio libre para aparcar. Eso si, hubo quienes hicieron caso omiso a las señales de prohibición de aparcar en el referido parking disuasorio y en el margen del tramo inicial de la Avenida da Constitución más pegado al mismo. Por ello, la Policía Local tuvo que denunciar a una quincena de vehículos que seguían aparcados desde las ocho de la mañana, de los que un total de 9 los retiró la grúa municipal y los trasladó al correspondiente depósito. Ello se debió a que hubo media docena de propietarios de coches multados que los sacaron de la zona prohibida antes de que se lo llevase la grúa. El enfado de los sancionados estaba justificado, no por haber incumplido con las indicaciones de las señales de prohibición, sino por su crítica a las fechas elegidas para el desbroce, en pleno mes de julio, cuando la población del municipio aumenta un 30% respecto al resto del año, y hay más vehículos por las calles de la ciudad. Sus manifestaciones coincidieron con las de otros que si evitaron ser multados, que recriminaron a las autoridades que esos trabajos se hagan en verano, recomendándoles que en el futuro no esperen a esta época para evitar estos problemas. 

La odisea de aparcar en el centro de Ribeira se agrava