Pinchan ruedas y rompen cristales y retrovisores de coches en otra noche de vandalismo en Ribeira

Un Citroën Saxo apareció envuelto parcialmente con cinta de carrocero | Chechu Río

Algunos individuos están empeñados en convertir las noches de movida nocturna en Ribeira en una auténtica pesadilla para los vecinos y el mobiliario urbano, y también para los propietarios de vehículos estacionados en el barrio de Bandourrío, en el entorno del auditorio. Varios de estos últimos se despertaron ayer con la desagradable sorpresa de que sus coches aparecieron con las ruedas traseras pinchadas de manera intencionada, pues presentaban las marcas de haber sido rajadas con un objeto cortante o punzante. Pero, además, a algunos de ellos también les aparecieron rotos los retrovisores, que se podían ver colgando o faltándoles algunas piezas. E incluso hubo quienes afirmaron que vieron automóviles con los cristales fracturados.


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Algo curioso que también se pudo ver fue que en algunos de ellos, como un Citroën estacionado en un callejón entre las calles Portugal y Manzanares y otros dos -un Fiat y un Skoda- en la Praza de Pontevedra aparecieron envueltos parcialmente con cinta de carrocero, como la que usan pintores o carpinteros. Según algunos testigos, esos hechos se registraron en torno a las seis de la madrugada, algo que coincide con lo apuntado por la Policía Local de que se registró entre las 5.00 y las 6.30 horas, periodo en el que estuvieron atendiendo otros servicios, y al llegar vieron coches encintados. En ese momento, no apreciaron que estuvieran rotos retrovisores y cristales, ni tampoco las ruedas pinchadas.


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Un testigo también indicó que cuando el coche patrulla de los agentes municipales pasó por la zona alguien le arrojó un recipiente de cristal, vaso o botella, que impactó en el suelo y los trozos salieron despedidos y golpearon ese vehículo, pero no se le pudo identificar. E incluso, un joven acabó siendo identificado por los policías locales por los insultos que profirió hacia ellos. La Policía Local se encargó de controlar el cierre de terrazas y locales hosteleros, que cumplieron, pero los problemas empezaron a partir de ahí cuando numerosos jóvenes continuaron la fiesta en la vía pública aunque en pandillas o grupos reducidos.

Los agentes echaron a jóvenes que estaban en el parque de Pedra Pateira, que al igual que las playas están cerrados de noche, y llamar la atención a un individuo que estaba tocando la guitarra y otro que estaba utilizando un altavoz. Como ya sucedió hace unas semanas, el número de efectivos policiales resultó insuficiente, pese a que la patrulla de servicio, integrada por un policía y un auxiliar, fue reforzada con otra similar hasta las cuatro de la mañana, pues a partir de ese momento es cuando se están registrando los actos incívicos y una sola patrulla no puede estar en todas partes. Además, se dio la circunstancia de la única patrulla que tenía la Policía Nacional tuvo que estar custodiando a un detenido en el hospital, con lo que no pudo prestar apoyo alguno. 

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