Rías Baixas prevé una vendimia de récord con 43 millones de kilos e inicio hacia mediados de septiembre

Imagen de archivo de depósitos de una bodega de la DO, que precisa de una cosecha abundante para atender la demanda | d. a.

Los técnicos del Consello Regulador de la DO Rías Baixas estiman que la vendimia empezará a mediados de septiembre y rondará los 43 millones de kilos de uva. De cumplirse la previsión, superaría el récord de producción alcanzado en 2011 (41 millones), pero el sector la necesita, la demanda no deja de crecer. Para muestra este año: a pesar de la pandemia y los cierres en la hostelería, las bodegas casi han agotado su stock, así que “casi se quedaría corta”, aseguró su presidente, Juan Gil de Araújo.


El secretario general, Ramón Huidobro, explicó que les está “sorprendiendo” el comportamiento de los mercados porque “no hay datos para pensar en una situación de retroceso, todo lo contrario”. De hecho, a falta del cierre definitivo de julio, pudo avanzar que se han verificado 19 millones de litros y arrancaron con 26, lo cual les permite calcular que quedan entre seis y siete millones en las bodegas. Respecto a 2020 esto supone un aumento de entre un 20 y un 22 % y si se tiene en cuenta el 2019, que fue un año “muy bueno”, es de un 0,5 %.


Además no se puede obviar que los dos últimos ejercicios están marcados por la pandemia, así que “es para sacar pecho”, añadió Huidobro, para señalar a continuación que es gracias “al extraordinario trabajo de las bodegas” y la “receptividad” de la hostelería y de los hogares, que siguieron apostando por la DO a pesar de la situación sanitaria y los cierres del sector.


“Es algo excepcional que en pocos años hayamos llegado a esto, el sector ha hecho un trabajo impensable y esto permite que mientras que otras zonas las están pasando canutas, nosotros tenemos los tanques vacíos. La gente sabe lo que es un albariño Rías Baixas y lo demanda”, añadió el presidente. Es por ello que, en caso de cumplirse las previsiones y alcanzar la vendimia más abundante de sus 33 años de historia, le parece que “casi se quedaría corta”.


Como de costumbre, Gil de Araújo pidió tomar las estimaciones como lo que son, una previsión, pues aún resta más de un mes para iniciar la recolecta –se espera lo normal, entre la segunda y tercera semana de septiembre–, y la naturaleza manda. De hecho, viticultores y bodegueros ansían la llegada del anticiclón para alcanzar la maduración correcta, aunque hay cierta confianza en el histórico meteorológico: últimamente los veranos se prolongan hacia septiembre. Asimismo el presidente cree que los episodios registrados de mildiu larvado “se superarán”.


El sector también ha capeado con estoicismo los aranceles de Estados Unidos por el conflicto aeronáutico. Según el secretario general, confiaban en que sería temporal, como así fue, así que las bodegas hicieron “un esfuerzo” para no perder mercado en su principal cliente internacional a costa de sus márgenes de beneficio, no subir los precios e incluso realizar alguna rebaja y de hecho, la facturación fue más baja. No obstante, las ventas en volumen “no cayeron de forma abrumadora” y, en todo caso, “hay buena disposición para recuperarse en lo económico y en volumen”, dijo.


No más cupo y sí más viñedo

El aumento estable de la demanda en los últimos años y la previsión de una cosecha abundante, han hecho que este año se apruebe un aumento excepcional del rendimiento de uva por hectárea del 12,5 %, pero el presidente no ve acertado realizar uno permanente, como el de hace años, cuando se pasó de 11.000 a 12.000 kilos, porque “el viñedo da lo que da, no queremos aumentar artificialmente la producción, sería un error porque estaría afectando a la calidad”. Es por ello que defiende nuevas plantaciones y para “ello los viticultores necesitan terrenos y autorizaciones, eso es lo que tenemos que resolver”, concluyó.


La nueva Lei para la recuperación da terra agraria de la Xunta abre una nueva puerta a esta vía con herramientas como los polígonos de viñedos y esta DO demandó un total de 2.230 hectáreas. De hecho, ya se trabaja en la creación de uno en Pontearnelas (Vilanova de Arousa).

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