Una monumental tromba de agua deja al descubierto deficiencias de estructura en la lonja de Ribeira

Empleados de los compradores mayoristas se afanaron en achicar agua | Chechu Río
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Una monumental tromba de agua caída en Ribeira en torno a las ocho y media de la mañana de hoy, con precipitaciones de unos 15 litros por metro cuadrado en seis minutos, dejaron al descubierto deficiencias estructurales en la lonja de la capital barbanzana. De hecho, salieron a relucir goteras en los techos de las oficinas y otros departamentos donde se ubican los compradores mayoristas, pero también en otras zonas de esa rula, donde había entrado una abundante cantidad de agua, que los empleados, con la ayuda de personal de limpieza de Portos de Galicia, se afanaron en retirar con diferentes medios, y colocaron calderos o barreños para recoger la que seguía cayendo y evitar que siguiera derramándose. Pese a ello, no pudieron trabajar en toda la mañana.






Un portavoz de los compradores mayoristas, José Ramón Oujo, indicó que desde hace más de tres años llaman a Portos de Galicia para que solucione los problemas de las goteras, pero precisa que todo sigue igual de mal y que de nada ha servido que fueran dos veces y le aplicasen sika al origen de las filtraciones de agua. Añadió que los problemas que existen en la lonja, que alguna autoridad definió como la “catedral del mar”, se vienen registrando desde hace cuatro años en que entró en vigor la concesión de su gestión. En este sentido, advirtió que desde el primer momento no se hizo mantenimiento alguno y la mayoría de las puertas se oxidaron y rompieron, precisando que la solución por la que optaron fue la de quitarlas. Agregó que los muelles de carga no funcionan, que hay problemas con el frío y con el montacargas para los placeros, además de que no hay seguridad.


Este comprador mayorista dijo que cada vez que avisan al producirse un percance, ya sea porque saltan los diferenciales de la luz o al romperse la bomba de la depuradora “non hai quen se faga cargo e en Portos nos din que é cousa da dirección da lonxa, cando nos lle pagamos ao ente portuario”. Añadió que si esa depuradora no funciona ellos no pueden trabajar pues utilizan agua del mar. También afirma que está todo oxidado y sostiene que hay un problema de construcción, ya sea porque se hizo mal o por los materiales utilizados. “Entregaron un caramelo envelenado. Esta é unha auténtica aberración. Gastáronse millóns de euros e hai enchufes que non teñen cables, a red de internet non estaba conectada coa central da propia lonxa”, subrayó. Y se atrevió a cifrar en más de medio millón de euros la reparación de los daños o deficiencias que presenta la lonja. 




Esa tromba de agua también dejó sus efectos en el edificio de Portos, donde se registraron filtraciones en sus oficinas de la primera planta, en su almacén y en la zona de las chabolas, así como también en las dependencias que tiene la Patrulla Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil. Ello provocó que saltasen los diferenciales de los cuadros eléctricos y se quedasen sin luz en varias ocasiones.


Una monumental tromba de agua deja al descubierto deficiencias de estructura en la lonja de Ribeira