La residencia Santo Ángel pone fin a años de horrores tras el desalojo de los okupas

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local colaboraron para poner fin a este foco de okupas | A.p.
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El edificio okupa de la calle Batalla de Lepanto dejará de preocupar y atemorizar a los vecinos de la zona que desde hace años venían sufriendo los malos hábitos y altercados de sus moradores.


La Guardia Civil del puesto de O Grove y la Policía Local ejecutaron de manera conjunta una operación que concluyó ayer con el desalojo del edificio de la antigua residencia para mayores Santo Ángel.


A la llegada de los agentes de ambos cuerpos, los okupas habían abandonado ya el lugar por su propia voluntad dejando la vivienda vacía. No obstante, el edificio, que en su momento había funcionado a pleno rendimiento, está ahora destrozado y lleno de basura.


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El alcalde de O Grove, José Cacabelos, junto a ediles del gobierno y los agentes de la Guardia Civil y la Policía Local comprobaron el estado en el que ha quedado este centro privado. Según explicó el regidor, desde los últimos cuatro o cinco años, las habitaciones estaban siendo ocupadas por unos seis o siete inquilinos de forma habitual aunque había momentos que la cifra se duplicaba ya que “invitaban a los que venían de paso a estar aquí y ser una zona de trapicheo consumo de drogas”.


Una situación insoportable para los vecinos que durante años sufrieron los graves altercados y ruídos que se producían entre los okupas. “Cando xa afecta á convivencia dos veciños hai que atallar esta situación. Levamos moito tempo desexando que chegara este día. As cousas non sempre van ao ritmo que nos queremos pero temos que felicitarnos pola colaboración entre as forzas de seguridade. O éxito é deles, do traballo de todas estas semanas que culmina hoxe con este desaloxo”, destacó Cacabelos.


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El abandono del inmueble por parte de sus propietarios, una entidad financiera, propició esta ocupación. Pero fue el fallecimiento, hace escasamente un mes, de su anterior dueño que vivía con un alquiler social en la vivienda anexa, lo que derivó en un nuevo escenario. Los moradores forzaron una puerta de seguridad para acceder a esta parte del edificio, por lo que los agentes pudieron imponer su marcha.


“Imos a estar moi atentos para que esto non volva a repetirse, queremos que O Grove sexa unha vila segura”, defiende el alcalde. Ahora la entidad propietaria asumirá los costes de la limpieza del edificio y su tapiado en el que los albañiles trabajaban ayer. Además, el Concello también va a tapiar los accesos a otro inmueble en la rúa Conchases que empieza a generar problemas similares.


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