Sábado 25.05.2019

El diseño de un estudio mallorquín de arquitectura fue el elegido para construir el auditorio de Ribeira

Anna Gorrochategui y Antoni Pons explicaron ayer los detalles del proyecto ganador | Chechu Río
Anna Gorrochategui y Antoni Pons explicaron ayer los detalles del proyecto ganador | Chechu Río

El equipo mallorquín de arquitectos integrado por Bernat Pons Vidal, Anna Gorrochategui Matas y Antoni Pons Cañellas, será el encargado de elaborar en un plazo de tres meses el proyecto constructivo del nuevo auditorio municipal ribeirense, que se materializará en una parcela de 1.372 metros cuadrados situada frente a la Praza do Centenario. Así lo acordó el jurado del concurso de ideas convocado para tal fin, tras valorar las tres propuestas que, fueron seleccionadas como finalistas de entre las 36 presentadas. Su idea bajo el título “Choiva, pedra e cristal” se impuso a las otras dos, que eran “Atrio”, de Carlos Seoane, y “Escoita e verás”, de Antonio Bouza Castaño, Manuel Amado Fernández y Ángel Rivas Amado. Así lo dio a conocer ayer el alcalde de Ribeira, Manuel Ruiz, en un acto celebrado en el salón noble del consistorio y que contó con la participación de los responsables del proyecto elegido. 

Ruiz Rivas, que recordó que la construcción de dicha infraestructura forma parte de la Edusi Máis Ribeira Atlántica, financiada en un 80% por fondos Feder, dentro del Programa Operativo Plurirregional de España 2014-2020, definió el diseño de “valente” y que no dejará a nadie indiferente. Se tratará de una instalación con un aforo de 526  butacas -el doble que el actual-, con ocho plazas adaptadas, y será totalmente accesible. Se caracteriza por su versatilidad, sus prestaciones e independencia de todas sus áreas. Consta de dos volúmenes a modo de dos rocas o cajas de resonancia, una donde se ubica la sala principal de carácter cerrado tanto lumínica como acústicamente, con un escenario de más de 200 metros cuadrados y 15 metros de altura, y otra sala polivalente para otros usos, con una imagen distinta e iluminación natural a través de un lucernario; un gran porche para dar la bienvenida a los espectadores y un gran vestíbulo que también puede dar cabida a otros espectáculos y entreactos. Ruiz destacó que lo que en el exterior es hormigón pasa a verse madera por dentro y viceversa. l

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