Jueves 21.02.2019

La Fiscalía proclama que la causa es “una defensa a la democracia”

Cadena destaca los acusados urdieron un plan que tenía previsto usar la violencia para lograr la desconexión

Los acusados, en el banquillo  | efe
Los acusados, en el banquillo | efe

La Fiscalía del Tribunal Supremo proclamó ayer que la causa del proces es una “defensa de la democracia y el orden constitucional”, en un duro alegato en el que arremetió contra las tesis de los acusados, por querer “sentar al Estado en el banquillo”.

La segunda sesión del juicio, que coincidió con el rechazo de los presupuestos generales en el Congreso que puede llevar a un adelanto de las elecciones generales, se ha centrado en las intervenciones de la Fiscalía, la acusación particular ejercida por la Abogacía del Estado y la popular de Vox, para responder a las alegaciones planteadas ayer por las defensas de los procesados.

Frente a los ataques de las defensas, que el martes denunciaron que el juicio supone la vulneración de múltiples derechos fundamentales de los procesados, el fiscal del Supremo Javier Zaragoza reivindicó la importancia del juicio como “defensa de la democracia”, y advirtió de que “nadie está por encima de la ley”.

El estado en el banquillo
Zaragoza inició sus alegaciones reprochando a las defensas que hayan convertido sus escritos ante el Supremo en “auténticos libelos acusatorios” con el fin de “desprestigiar la Justicia española” y “sentar al Estado en el banquillo”.

Para Zaragoza, el fin de las defensas es “desprestigiar la Justicia española”, así como “transformar en víctimas a quienes han quebrantado el orden constitucional y sentar en el banquillo al Estado”, cuando fue este quien trató de “restaurar el orden jurídico frente a las agresiones” de los líderes independentistas.

“Sabemos que este tribunal impartirá Justicia con total independencia, lo hará respetando las garantías con los derechos que el Estado de derecho reconoce a los acusados”, asveró el fiscal.

Menos vehemente, pero no por ello menos duro, el fiscal Fidel Cadena dedicó su discurso a desmontar la tesis de las defensas de que la causa persigue el independentismo pacífico y ha mantenido que lo que se juzga es “un plan concertado” en el que los acusados tenían previsto, desde un principio, usar la violencia, para la “desconexión” con España.

En opinión de Cadena, desde la “más absoluta unilateralidad”, los líderes del proces urdieron un plan para separar Cataluña de España, utilizando para ello tres elementos: “el poder del uso coercitivo del derecho” y el de los ciudadanos erigiéndose en “murallas humanas lanzándose contra las fuerzas de seguridad”, apoyados por unos Mossos d’Esquadra que se unieron “al clan de la rebelión”.

La primera intervención de Vox en el juicio no estuvo de polémica. El letrado Pedro Fernández, que relizó una exposición breve y esencialmente técnica, comenzó con una queja porque el líder de ANC, Jordi Sánchez, lleve un lazo amarillo, con “una carga política indudable”, en su solapa.

Aunque el presidente del tribunal, Manuel Marchena, le reprochó que use su turno de palabra para algo que “excede” el objeto de su intervención, aprovechó para “fijar criterio” y fue  bastante claro: el tribunal “no va a poner ningún obstáculo” al tratarse de un “símbolo ideológico” que, está amparado por la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Tras las intervenciones de las acusaciones, la sala suspendió la sesión hasta hoy para deliberar sobre las cuestiones previas que deben ser resueltas antes de la reanudación del juicio.

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