Piden 45 años de cárcel para dos socios de un club de alterne de Meis por trata de seres humanos

Un control de Guardia Civil, el Cuerpo que liberó a las mujeres en una inspección | m.f.
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La Audiencia de Pontevedra juzgará el martes a un brasileño y a una ciudadana de Rumanía por trata de seres humanos y otros delitos en el club de alterne Pigalle, sito en la recta de A Goulla (Meis). El Fiscal pide para ellos penas que suman 45 años de cárcel y en su escrito de acusación relata el calvario vivido por las tres víctimas: engañadas con la promesa de una vida mejor, aprovechándose de su precaria situación en su país de origen, Venezuela; cautivas bajo una presunta deuda por el viaje y la manutención –hasta por la compra de ropa “provocativa” para ejercer–y con un estricto y amenazante control que implicaba multas por salir o no trabajar, aún siendo por causa justificada. Las más joven, con 18 años recién cumplidos, fue agredida sexualmente.


El Ministerio Público señala las jornadas maratonianas de 10 y 12 horas que tenían que acatar o la prohibición de salir de sus habitaciones en determinadas horas por si la Policía acudía a realizar inspecciones por incumplimiento de la ley de extranjería. Las tres estaban en situación irregular y para entrar en el país, el gerente y su socia les compraban billetes, reservaban hoteles y les daban un dinero para pasar la frontera simulando ser turistas.


El “modus operandi” era el mismo. Entre marzo y abril de 2018, y utilizando a vecinos y conocidos de las víctimas, cuyas identidades no constan, “planificaron captar mujeres en situación de grave penuria económica (...) aprovechándose de su necesidad”. Solo una de ellas sabía que vendría a ejercer la prostitución, pero con tres hijos menores y una madre a su cargo, aceptó la oferta. A otra, con un bebé y sin trabajo para ella y su pareja, le ofrecieron un sueldo de 800 euros como camarera o para hacer camas, en el caso de las más joven, que el mes anterior había cumplido los 18 y aún estaba estudiando, pero en su casa “había mucha necesidad, así que decidió buscar un trabajo”.


18 años: “Asustada”

Cuando llegaron al club se dieron cuenta de la realidad y aunque mostraron su rechazo, se vieron “en la obligación de aceptar” pues no tenían dinero ni medio de subsistencia ni a dónde acudir. Además, siempre según el Fiscal, el dueño las “amedrentaba” diciéndoles que “pagando las encontraría” a donde huyeran. Apremiaba especialmente a la joven, que estaba “tan asustada” que “no se atrevía a levantarse” cuando entraban clientes y hasta el punto de que en su primer servicio estaba “tan impresionada que no sabía lo que tenía que hacer, teniendo que seguir las instrucciones del cliente”. El acoso y desprecio era frecuente y una vez que la rechazaron unos clientes, la metió en una habitación, se desnudó y la forzó a tener relaciones sexuales, pero logró huir. Todo el dinero que ganaban, entre 60 y 53 euros por servicio, se lo quedaban los acusados en concepto de manutención y para saldar la supuesta deuda por haberles pagado el viaje y hasta la ropa para ejercer. Cantidades que rondaban entre los 2.000 y los 3.000 euros. 


Nada podían enviar a sus familias –el objetivo de las mujeres–. Apenas tenían días libres –una estuvo tres semanas sin descanso– y no podían salir del local so pena de una “multa” de 60 euros. Por no trabajar eran 10 euros y así aumentaba la deuda, aunque fuera por causa justificada, como cuando fueron al hospital porque una cayó enferma. De seguro médico ya ni hablar.


Liberación tras cinco meses

La Guardia Civil las liberó en julio de ese año, tras cinco meses de calvario y durante una inspección hecha en el Pigalle.


El Fiscal considera probados los hechos relatados y pide para cada acusado 22 años de prisión como autores de tres delitos de trata de seres humanos y prostitución coactiva (7 años) y por uno de favorecimiento de la inmigración clandestina. Para el gerente añade otro año de cárcel por agresión sexual y 10 de libertad vigilada. Además deben indemnizarlas con 33.280 euros por el dinero obtenido ilícitamente de su explotación y por daños morales.

Piden 45 años de cárcel para dos socios de un club de alterne de Meis por trata de seres humanos