miércoles 23/9/20

Revolución “senior” por un aula de informática digna en O Ramal

El alumnado de los cursos de informática “senior” que se imparten en el centro social de O Ramal han recogido firmas y presentado quejas formales para conseguir la reubicación de un aula que no cumple los requisitos de comodidad.
El alumnado está de espaldas a las explicaciones del profesor debido a la organización del aula | cedida
El alumnado está de espaldas a las explicaciones del profesor debido a la organización del aula | cedida

Son jubilados, pero con ganas de seguir aprendiendo de la mano de las nuevas tecnologías. Ese es el perfil del alumnado que acude a las clases de informática que se imparten varios días a la semana en el centro social de O Ramal, ubicado en la avenida Rosalía de Castro. Ese mismo alumnado es el que ha iniciado una lucha, con recogida de firmas incluida, para conseguir un aula de impartición de clases “digna”, como ellos mismos señalan.

El problema, explican los afectados, radica principalmente en la distribución de las mesas de los ordenadores con respecto a donde se encuentra el profesor y la pizarra dentro del aula. “Estamos de espaldas ao profesor e iso obríganos a estar sempre xirando a cabeza para atender ás súas explicacións”, explican. Una situación que, coinciden varios de los afectados, “non é a idónea tendo en conta que temos xa unha idade e que non estamos moitos ben da espalda”.

No es su única queja. Apuntan que la pizarra “non ten nin rotuladores para escribir nela” y que la situación de la misma impide a los que tienen algún que otro problema de visión “a ver ben as cousas”. Por ello piden “unha impresora, que non é tanto gasto, para que nos dean as explicacións en papel”. Y, como dicen, “puestos a pedir un proyector”, dado que ni siquiera la pizarra cuenta con los rotuladores para poder escribir en ella.

Lo cierto es que los alumnos “senior”, como ellos mismos se autodefinen, incluso han elaborado un croquis de su reorganización idónea en el aula. “Valería sobre 1.000 euros”, apuntan.

Sus protestas llegaron en primer término al Concello en donde se les remitió a la Consellería de Política Social alegando que “o centro é deles”. No fue fácil obtener la respuesta de Ravella. “Fomos alí a insistir tres meses despois de meter a queixa por Rexistro. Non sabían nada dela. Ben podían ser tido eles os que se dirixiran directamente á Xunta”. Como el Concello no lo hizo decidieron actuar ellos y remitieron un escrito a Política Social por cuya respuesta siguen esperando. “Isto non pode ser”, señalan.

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