Un hombre que nunca se apeó de la rueda

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A Carlos Sainz le fueron las ruedas durante toda la vida. Incluso cuando no giraban. “Trata de arrancarlo, Carlos! ¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, por Dios!”, llegó a gritarle desesperado Luis Moya. A Iván Tibau también le fueron las ruedas desde pequeño. Pero las suyas jamás dejaron de girar. Fue jugador de hockey sobre patines –de hecho, se enfrentó un feixe de veces al Liceo– y se proclamó campeón del mundo con la selección española, de la que fue expulsado cuando aseguró que prefería formar parte de la catalana. Ahí se inició su carrera política, en la que chupando rueda de Puigdemont llegó a ser secretario general de Deportes de la Generalitat. Entonces entraron otras ruedas en su vida, las de los coches de carreras, y ¡cómo giraban! Desde su puesto subvencionaba al Rally Costa Brava Históric y la organización le regalaba la inscripción en la prueba y le facilitaba un vehículo para que participase. Él solo tenía que pagarse la gasolina, Normal que no se bajase de la rueda. FOTO: iván tibau, en su época de jugador de hockey | aec

Un hombre que nunca se apeó de la rueda