Iglesias

Iglesias, el periodista crítico que quería silenciar a la prensa

Esta contradicción constante que parece ser Pablo Iglesias y que le lleva a promover el comunismo desde su chalé de lujo y a criticar a los partidos tradicionales que se esfuerza por imitar supone ahora que después de hacer lo posible por silenciar a los medios de comunicación que no son de su cuerda amenace con dedicarse a lo que ha llamado periodismo crítico.

Las balas que duelen

Dicho esto, y escuchando los gritos desgarradores fundamentalmente de los seguidores de Iglesias por la amenaza recibida, cabe también mostrar sorpresa por las declaraciones del propio Pablo en la sede de la cadena SER donde dijo: “espero que esta amenaza sirva para llenar de votos democráticos (se refiere a los que van para el) el próximo día 4”.

Iglesias cree que la Policía es la mala

Menos mal que Pablo Iglesias no está ya en el Gobierno.

Iglesias alardea de la lucha por la vivienda digna en su debut en precampaña

Recuerda a sus socios del PSOE que la regulación del alquiler "es ley"

Sánchez arremete contra Ayuso pero ignora a Iglesias ante el 4-M

El presidente del Gobierno acompaña a Gabilondo en el acto de presentación de su campaña

El 15 de febrero

Ya a punto de llegar a la meta del día 14, fecha de la cita con las urnas en Cataluña, ya se está reflexionando, pensando, dibujando el día 15.

Prioridades y bagatelas

Lo irritante es que en este mercado electoral (dado que el único objetivo es ganar votos en Cataluña) lo que se ofrece son bagatelas frente a lo realmente prioritario: la pandemia y la crisis económica.Parece como si el vicepresidente Pablo Iglesias, al que tanto preocupa la calidad democrática del Estado español, no se hubiera enterado de que en estos días, precisamente, se están produciendo cifras de fallecimientos por Covid que no se daban desde abril.

Pablo en misa y en la procesión

Existe, sin embargo, una criatura excepcional que no lo sabe, o que hace como que no lo sabe: Pablo Iglesias Turrión, líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo del gobierno de la nación.Conciliar la pertenencia a un partido (la posesión más bien) tan fuertemente sectario como Podemos, con un alto cargo público de servicio a todos los españoles, ya es difícil, pero pretender no conciliar en absoluto ambas cosas, como al parecer pretende últimamente Pablo Iglesias, y seguir tan campante, es imposible.Estar en misa, esto es, en la responsabilidad de gobierno, y repicando, es decir, en la oposición al propio gobierno, es, más que una majadería, una imprudencia, y más en los tiempos que corren, en los que se busca desesperadamente, más que en ningunos otros, alguna certidumbre y alguna seguridad.