Ridículo

|

Decía Josep Tarradellas que en la política lo único que no se debía de hacer era el ridículo. Y eso es lo que le han hecho hacer sus asesores al Presidente de Gobiernos. Durante los últimos días nos han bombardeado con el anuncio e importancia de un encuentro entre el Presidente norteamericano, Joe Biden, y nuestro Presidente, Pedro Sánchez.

Como ya tengo mucha mili hecha y he seguido durante muchos años el desarrollo de estas cumbres, me pareció que el cacareado encuentro podía resultar un fiasco... es decir que podía quedar en un apretón de manos en un pasillo y poco más.

Y les aseguro que siento que haya sido así, porque Pedro Sánchez es el Presidente del Gobierno de España y por tanto representa a nuestro país y que Joe Biden le haya dedicado cuarenta y cinco segundos de su tiempo es cuanto menos un desaire salvo que nunca haya estado en la agenda del presidente de Estados Unidos la anunciada entrevista.

No sé si el equipo del Presidente ha pecado de bisoño o de estupidez pero el caso es que le han colocado en una situación ciertamente desairada después de haber anunciando a bombo y platillo desde Moncloa que la ministra de Exteriores se estaba poniendo de acuerdo con el equipo de Biden para cerrar los detalles del encuentro.

Si no hubieran hecho ningún anuncio nadie le habría dado importancia al “no” encuentro e incluso nos habríamos contentado con ver a nuestro Presidente caminando junto al estadounidense.

El problema es que los asesores de imagen de Sánchez creen que la política consiste en la propaganda a la que dedican todo su esfuerzo y tiempo.

España es un viejo país con una intensa Historia y resulta desolador que Biden ningunee a Pedro Sánchez que es quien ahora nos representa y representa a nuestro país.

Saben, lo que ha pasado me recuerda a aquel ataque de entusiasmo que en su día tuvo la ministra Leire Pajín al decir que había una constelación estelar puesto que Obama había resultado elegido Presidente de Estados Unidos y José Luis Rodríguez Zapatero elegido Presidente de España. Aquello dio lugar a que el personal se riera a gusto.

Pero a mi no me hace ninguna gracia que por culpa de unos asesores de imagen el Presidente del Gobierno de España, sea este quien sea, quede mal.


Ridículo