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Vida en el fondo del mar

Y, ahora, de pronto conocemos el significado de la esclavitud de un sistema en el que estamos atrapados y del que no podemos huir ni con todo el oro del mundo en nuestras alforjas, básicamente, porque en ningún lado nos querrían.Así que bajamos las orejas por culpa de un bicho que parece ser que nació en un mercado chino, acatamos órdenes cambiantes y vamos viendo como nuestro derecho más fundamental se ve completamente condicionado por los diversos toques de queda, la prohibición de reuniones, los cierres del comercio no esencial y la ausencia de vida en bares o calles.Quizás, para evitar futuros problemas derivados de otras pandemias o similares, deberíamos plantearnos descubrir un verdadero nuevo mundo en el que todo estuviese preparado para poder emigrar si la ocasión lo requiere.Sugiero ir habilitando los fondos de los mares para poder sobrellevar abajo las penurias de arriba...