J.M. Fernández Caamaño

Indultos

Esta además tiene que, venir abalada por el propio tribunal que ha visto la causa y condenado, como es el caso de los políticos catalanes, quienes en el ejercicio de su cometido, no han respetado la Constitución y se han saltado, como una valla de obstáculos, sin el menor remordimiento, con la salvedad de que, para ellos, está todo bien hecho y la escisión de Cataluña es su objetivo y lo volverán a repetir.El Tribunal Supremo, en su informe negativo, no recomienda tal indulto, al no haber señales de arrepentimiento, en unos individuos que han pasado por encima de las leyes y de la legislación vigente, no reconociendo que se han equivocado y sí en cambio ratifican que lo han hecho conforme a su ideario de separar Cataluña de España, al ser diferente.

Impuestos

Esto es así, la empresa no asume el impuesto lo endosa al ciudadano consumidor, una cosa es subir impuestos, debido a una escasa recaudación que compense de alguna manera los gastos y otra mantener esos gastos e incrementarlos, sin saber de donde va a salir el dinero preciso para hacer frente, la riqueza no sé reparte se invierte y cuando hay excesivo gasto público, la subida de impuestos es contraproducente debido a que, contrae la demanda de servicios y bienes de consumo.Lo normal en cualquier gabinete que se tilde de progresista, no está en incrementar el gasto público o mantenerlo sine día, es atacar las fuentes de ese gasto y equilibrar de algún modo las cuentas de Estado, reduciendo el gasto superfluo allí donde se da y evitar la doble imposición y gasto, con haciendas públicas del gobierno y de las regiones, suprimir departamentos ministeriales o autonómicos carentes de sentido y faltos de actividad, llevar a cabo una reestructuración administrativa del Estado en su conjunto para reducir el inmenso gasto público que genera, así como las múltiples gabelas de la que disfrutan los políticos en el ejercicio de sus funciones y cometidosSin tomar medidas sobre el pasivo existente, lo que se hace es subir la deuda pública a cifras escandalosas, como a las que, se han llegado de 1,4 billones de euros, el 125% de nuestro PIB. A este paso y en el momento que se incremente los intereses, la deuda española, puede estallar en las manos del gobierno de turno.De modo que incrementar los impuestos no es la solución, esta va por otro camino más tortuoso, reducir drásticamente el gasto público, más beneficioso para la economía, las inversiones y el desarrollo económico, al no resentirse esta y favorecer el consumo de más bienes y servicios, lo que redunda en una mayor creación de empleo, esto nos beneficia a todos y aumenta la recaudación fiscal.